sábado, 18 de octubre de 2008

EL ESPEJO

Es temprano. Natalie aun duerme y no quiero despertarla. También los niños.Recorro los pasillos del pequeño departamento a total hurtadillas. Sé que no es bueno lo que estoy haciendo y es por eso que, cuidadosamente, oculto cualquier posibilidad de ser descubierto. Este es mi momento, intimo, el único donde soy protagonista y cómplice a la vez. Somos una familia común, diría, hasta vulgar. Rutinas constantes de pequeños burgueses con más obligaciones que derechos. Mas miserias que “glamour”. Un trabajo promedio y sin desafíos. En fin, a decir de los “Pink Floyd”, “un ladrillo más en la pared”. Este es el único momento de mi día, que me estimula, y por el que, a costa de aumentar el tiempo disponible, ya pocas son las horas de sueño o de atenciones maritales. No enciendo la luz del pequeño cuarto de trastos y fusilerías. La intención, en definitiva, no es que el vetusto espejo devuelva la caricatura que es hoy mi imagen, sino todo lo contrario, lograr ver a través de él. Todavía no pude descubrir como llego a mí poder. Nadie en su sano juicio regalaría algo tan sin gracia, y en tal deplorable estado. Poco tiempo atrás llamo mi atención, entre las vituallas, como escondido pero, a todas luces, intentando ser descubierto. Algo inexplicable dentro de mí, impidió que terminase esperando el paso del recolector de basuras. Y algo más inexplicable aun, me arrastro a mirar más allá de su reflejo, disparando niveles de fantasía e imaginación que jamás creí poseer. Desde ese día, todos y cada uno, fueron cada vez más tempraneros encuentros. Solos, él y yo. A veces, hago desesperados intentos por no sucumbir a este ritual ya adictivo, que me va transformando paulatinamente en un ser, cada vez más, oscuro y taciturno. Pero la visión que propone, de esta otra dimensión, es un influjo magnético, una mezcla sado-masoquista imposible de resistir. Envuelto en devaneos y a falta de luz, tropiezo, y ante la posibilidad de ser descubierto, una corriente fría me recorre el espinazo, mas por preservar, que por temor a represarías. Natalie es una buena mujer y mejor esposa aun, no merecería saber de mi falta de entusiasmo para con nuestra vida. De la frustración que me embarga y aumenta día a día, al ir convirtiéndome en un voyeur envidioso de este alter ego, un sosias carismático de buen vivir que espío a través de la ventana indiscreta a otro estado de tiempo y espacio. De este “yo alternativo” que habita del otro lado. En un principio, observaba impávido creyendo que solo era una alucinación, una manifestación creada para convertir una realidad chata en otra plena. Luego, un día me descubrió de la misma manera que yo a él, con igual sorpresa e incredulidad. Entonces entendí, o que era real, o que definitivamente el desquicio estaba tomando por asalto mi psiquis. En los primeros aprontes solo fisgoneábamos a hurtadillas. Supongo que tratando de dar veracidad a lo que cada uno de nosotros veía reflejado. Luego, paulatinamente comenzamos a aceptar y permitirnos espiar las diferentes realidades. Sin saber bien como, empezó la comunicación. Fue fácil llegar a las confesiones. El, era yo mismo. Su modo de vida, era la que había soñado para mí. El intercambio de estados y acciones, termino convirtiéndose casi en un constante monólogo de su parte, y no pude reparos ni intente modificar eso, con grandes ojos deseosos, hipnotizado, sucumbía a las formas emocionantes y glamorosas de vida de este bon vivant. Un trabajo excitante y con una por demás onerosa remuneración. Como consecuencia directa, absolutamente todos los placeres posibles, le eran concedidos a capricho y derecho. Con cada día, una historia, y con cada historia una nueva aventura, aun contadas desde una mundana humildad, iba generando en mi una insipiente envidia cada vez mas malsana e imposible de ocultar. En los días que por eventos o citas, retrasaba su llegada, mi ansiedad en su espera solo podía compararse a la que sentía en las primeras épocas de noviazgos, cuando ante cualquier pequeño retraso en la llegada de Natalie, mis nervios rozaban la psicosis. A su llegada, escondía la ansiedad solo para no resultar tan mediocre, pero él siempre, aun con el cansancio a flor de piel, hacia un espacio de tiempo para contarme las venturas del día, y en aun hasta en las quejas no cejaba de añorar sus “problemas”. Un día descubrí algo que desencadeno el paradojismo. En un gesto incontrolado por tocar su mundo, mis dedos se desmaterializaron a través del vidrio hacia en otro lado. Casi como golpeado por una carga eléctrica, nerviosamente comencé a probar una y otra vez, armándome de valor en cada intento, hundiendo mas de dedos a mano, de mano a antebrazo a caer en cuenta que podría ingresar completamente mi cuerpo hacia el otro lado del espejo. Tampoco tardamos demasiado en desarrollar un nuevo juego. Era la obviedad que en cualquier momento terminaríamos en un intercambio de vidas, donde juraríamos un juego de roles cambiados y con beneficios compartidos. Cada uno de nosotros obtendría lo faltante. Para mí, los placeres carentes, para él, la paz tan lejana a su agitada existencia. Ambos obtendríamos lo mejor de cada mundo, y en ambos, la plenitud. Teniendo cada cosa que queríamos, en el momento deseado, y cada freno a disposición también. Acción y relax. Día a día, intercambiábamos trajes, y día a día, se tornaba más difícil para mí, regresar de este viaje. A veces tardaba más de lo acordado, pero no parecía importarle demasiado. También de a poco, las cosas comenzaron a verse mucho mejor en mi casa. Natalie, brillaba, se la veía feliz y se distinguía que la rutina ya no afectaba tanto. También el cambio con los niños era evidente, el aumento en la comunicación era notable y las manifestaciones de cariño a mi arribo del trabajo eran el síntoma de la mejoría. Todo iba cada vez mejor en ambas caras del vidrio. Era el sueño cumplido. La perfección. Lo mejor de ambos mundos a disposición y plenitud total. Tengo y tiene, mujeres y a Natalie. A necesidad, el cambio de rol. El vivir a full, y la paz de hogar. Los lujos de la opulencia y estabilidad emocional que da la tranquilidad de no estar todo el día corriendo detrás del lucro para mantenerlos. Todo iba cada vez mejor. El día de hoy ha sido largo y cansado. Luego de retirarme de la empresa, tome unos tragos junto a clientes nuevos de una importante empresa de exportaciones. La espectacular secretaria invita con la mirada a continuar lejos del bullicio, pero a decir verdad hoy estoy demasiado cansado. Basta por hoy. Solo quiero volver rápidamente y cruzar portal hacia la paz. Ansiosamente recorro la distancia hacia el pent-house, dejo las ropas y me siento esperando frente al espejo que él llegue a cambiar los roles nuevamente. Las horas pasan sin que de muestras de llegar. Solo veo mi reflejo cada vez con más síntomas de un acentuado cansancio. No recuerdo cuando mis ojos vencidos se cierran en la espera. Otro día más de espera. Otro de los ya muchos. Mi reflejo ya no es tan pleno, ni relajado. Ojeras profundas y una barba prominente, es todo lo que devuelve. Cada tanto llevo las manos hacia él, tocándolo ansioso y a la espera que este vuelva a abrirse a la otra dimensión, pero solo encuentro la impenetrabilidad de la materia como respuesta. Cada tanto arranco gritos y llantos, exigiendo la inmediata devolución de mi vida. La del otro lado. Quiero devuelta mi rutina. Mi familia. La mujer que amo. Por favor, lo quiero de vuelta conmigo. Día a día voy perdiendo todo. Día a día, aun la cordura. Día a día, todo se va poniendo más difuso y lejano. Ya es de noche. A paso cansino, y apenas arrastrando los pies, recorro los pasillos desde el cuarto a la sala de estar, donde paso los días. Me acurruco dentro de la bata de toalla, manchada de vómitos y babas. Apenas escapo a la guardia de enfermeras. Siempre están preocupadas por mantenerme en la cama a costa de pequeñas grageas. A falta de espejos, me siento en la mecedora, frente a la ventana, que gracias a la oscuridad de la noche logra devolverme mi reflejo desmejorado. Y espero en silencio. Una y otra noche, espero.No sé de qué lado del reflejo estoy, pero espero.

SINFONÍA EN ABSTRACTO

La tenue brisa llegaba con aromas naturales. Los pequeños promontorios de macizos se perdían en el horizonte, confundiéndose con la oscuridad de los nubarrones aserrados y daban una imagen fantasmal a, el ya, desahuciado día.Sentado a babuchas del barandal de la cabaña, meditabundo y sumergido en pensamientos para nada profundos, dejaba pasar los tiempos que quedaban hasta el inevitable fallecimiento diario y el eterno natalicio estelar. El molesto timbre del celular, destroza las importantes conclusiones que a duras penas lograba sacar sobre la levedad del ser, la curvatura del espacio-tiempo y la cantidad de minutos necesarios para cocer un huevo poché. ¿Quién osaría detener la trascendencia de tamaños pensamientos?...era lo que mascullaba entre dientes, mientras me recuperaba del porrazo que torpe recibí al perder el equilibrio y caer de la baranda; y me dirigía a atender.Una voz ronca contesta a la inquisición de mí__ “¿quieeeeén eeeees???”, con una no menos inquisidora respuesta:__ “ ¡soy yo, pedazo de alcornoque!, la única persona en este mundo que sabe de tu existencia desde hace 20 años!!”, y hurgando en mi memoria con un supremo esfuerzo, relaciono la voz con el que creo es un hermano. El único que tuve y tengo, a decir verdad.Sin protocolos, ni salutaciones previas, me informa que el motivo de su llamado es hacerme saber que en sus manos tiene a mi disposición una rara carta, sin remitentes, ni sellos, que sirvan para identificar al emisor y con mi nombre como destinatario.__“¿¿La quieres, o le doy un uso más práctico???, como usarla para emparejar la pata de alguna mesa poniéndola debajo, ¡por ejemplo!!!”__, me pregunta haciendo gala de una forma muy mediocre de sarcasmo.__ ¡Si podes vencer la artrosis mental que te aqueja, podrías hacer el bien de acercarla!!!__, le contesto en una respuesta no más elaborada que su pregunta.__ ¡En cuanto aprenda a volar el helicóptero que jamás voy a comprarme, la llevo…, salvo que entrene presto una paloma para mensajería…, eremita desaprensivo!!!__, retruca, llevando ya el coloquio a un nivel solo digno de dos neonatos.Debería haberle dicho que lo destruyera, y de hecho, se lo habría ordenado si el remitente hubiese estado a la vista. Fuese quien fuese.Es verdad, hace ya más de veinte años, opte en libre albedrio, por retirarme de la sociedad, ya cansado de la tontería extrema, la frivolidad, el avasallamiento que la sociedad de consumo genera sobre las libertades individuales, y el precio de las verduras, que cosecho en mi quinta más frescas, económicas y sin conservantes, ni pesticidas. ¡He dicho, que carajo!!!Pero, bueno…, finalmente primó la curiosidad, y maldita sea.__ ¡Bueno, envíala por favor, junto a la próxima encomienda que despaches, si no te hernias, por supuesto!!!__ ¡Listo!!, ¡en cuanto termine de armar la bomba caza bobos que explorará cuando abras el paquete, la envío!!Despido entonces a mi hermano, haciéndole acordar la callejera y nocturna profesión de nuestra madre, como también los genitales de una hermana que jamás tuvimos pero siempre traemos a colación. Da gusto ver el buen trato que nos dispensamos. Un dechado de buenos modales adquiridos en la “High School “ suburbana, de la más alta calaña. Igual, no reniego de ello, sino todo lo contrario, agradezco. Agradezco el haber sido criado en ambos lados del espectro social. Sirvió para aprender. Para entender cómo se digitan y adoctrinan subterráneamente a las clases. Como se las enfrenta, inculcando subliminalmente las grandes diferencias culturales y de necesidad.La curiosidad transformada en impaciencia, no dura demasiado. La importancia de los devaneos que deje incompletos, centran nuevamente en ellos mis atenciones más urgentes.Elegí una buena vida. Soy orgulloso de ello.Estoy en el sitio que siempre quise estar, viviendo de la forma que siempre anhelé, y estando lo más cercano posible a la felicidad.Y hablo de felicidad, no de diversión. Cosa que las gentes en los avances de los tiempos, y las ventas de las imágenes que venden los medios de comunicación, cada vez más confunden. La felicidad como un estado de sublimación. La mescla heterogénea de vivencias, de conflictos y, el estar bien con uno mismo y sus acciones. La felicidad, como un conjunto complejo de venturas y desventuras, que dan la resultante de ganancias en experiencias. Cosas buenas, cosas no tan buenas, pero la vida bien vivida, en definitiva. Bien vivida, es mucho más que solo ser. Que solo existir. Es pasar por la vida siendo uno mismo, aun a costa de soledades. Aun desde los fracasos, porque desde el fracaso se aprendió que es el miedo, el temer ser uno mismo, el único y verdadero fracaso.Cuando levanto la vista al poniente y veo las cumbres irregulares y de puntas blanquecinas, sé que soy feliz. Cuando no siento arrepentimientos, y entiendo que no deje deudas en mi paso, soy feliz. Cuando en los recuerdos aparecen las caras de los queridos, que ya no están, pero si dentro de mí, soy feliz. Soy feliz desde el día que no quise dejarme convencer que la diversión es el todo. Que el tener cosas materiales en cantidad, es divertido. Que mirar para otro lado a los males de la humanidad, negar todo escondiéndome tras el pasatismo y los vicios, es ser “divertido”. Es necesario para ser feliz. Me negué a ser un “boludo alegre”, amante de las tetas y culos, y no de las personas. De convertir objetos en cultos. Personajes livianos desde micrófonos, luces y parlantes, en ideólogos generacionales de las formas del ser. A que se tilde de valiente a quienes se escudan en los poderes o las enfermedades. A que la neo transgresión sea transar. A dejar que me vendan sus espejitos de colores a cambio de la integridad de mi alma. A cambio de mi humanidad.Nunca estuve de acuerdo que nadie es en sí mismo una isla. Estoy más que seguro que se puede. Los que hicieron historia lo fueron. Fueron islas. Pero, también estoy seguro que ya nadie será capaz de hacer historia. Y no es pesimismo, es pensamiento lógico y desde las pruebas recogidas en los años. Los tantos que llevo observando desde la pacifica felicidad, los avatares de esta nueva global sociedad, masificada y sodomizada gracias a su inconsciente ignorancia de los verdaderos hechos. Que tampoco, por cierto, le interesa tanto ni conocerlos, ni dejar de ser abusada íntimamente y sin consentimiento. Una sociedad sadomasoquista, y caníbal. Que se come a sus propios vástagos, nutriéndose desde envidias y egoísmos.Que llama “perdedores” a los que por diferentes quedan fuera del ideal del sistema. A los que se ríen a costa de ellos y luego no pueden estar solos con sí mismos de la vergüenza de ser solo “un bloque más en la pared”, a sabiendas miserables.Porque la verdadera soledad es la de las masificaciones, y la consecuente despersonalización. Nunca se está solo, cuando uno es su propio dueño, dueño desde el auto respeto y libertad de criterios.Y creo que flagelarse o mutilarse, es una traición a uno mismo y la causa. Porque nadie que pelea por algo, favorece al oponente, debilitándose. Ningún soldado se mimetizaría con el enemigo y terminaría compartiendo sus métodos a la espera que la guerra fuese ganada por generación espontanea.Y porque del quejoso mediocre, que por miedos y complejos, convive con el Establishment, reptando en sus deposiciones, me cansé. Es entonces que decidí dejar los lugares habitados y pelear desde la honestidad de la naturaleza que nada esconde. Alejado de las lastimas que me generaban los seres queridos, ahora ya definitivamente absorbidos por la masa. Esgrimiendo como la única arma que aprendí a manejar, las letras, a la espera que alguien alguna vez, entienda y responda en mi idioma.Esperando cada uno y todos, los días de mi vida, alguien que busque también en mi lugar, su lugar.Alguien deberá de responder en algún momento. Alguien lo hará.Dudo, pero deseo y espero.El día esta feneciendo cuando a duras penas distingo desde los vidrios rayados de mis anteojos, el vehículo que estaciona en las tranqueras de entrada, y deposita la caja envuelta en papeles decorados de dudoso gusto.Mi hermano, y su generosidad semestral. Tabaco de pipa suficiente, algunos libros que pedí oportunamente y vituallas variadas. Unas fotos de familia, donde se muestran las alturas logradas por los componentes más pequeños del clan, en elocuente demostración que pronto dejarán de serlo. Y entre ellas un sobre. Ya casi me había olvidado.Un sobre sin remitente y mi nombre en su frente como destinatario.El sobre de una carta…

viernes, 17 de octubre de 2008

El Don

No soy justamente un ser carismático.
Mas cercano a ratón de biblioteca, que a héroe de películas de acción.
Sin embargo, eso de pasar desapercibido para la gente, no ha hecho de mi un sumiso pusilánime, ni un ser cargado de complejos. Por contrario, obligó el desarrolló de un gran poder de observación y análisis.
Casi un don.
Este “don” me permite descubrir miserias, venturas y penas de las personas, instintivamente. Lo que la gente esconde detrás de la fachada. Las vilezas, sueños y perversiones, todo se manifiesta como una revelación ante mí. Solo al enfocar.
Solo observándolos moverse, sus tics, miradas, son datos que decodifico automáticamente.
Pero, también he aprendido que, como todos los dones, exige una gran responsabilidad a la hora de usarlo.
Solo tomo ventaja de ello en casos extremos.

El tren subterráneo esta bastante más concurrido de lo habitual.
Amparado en una presencia transparente, juego el juego que mas me gusta, diría un gran catalán, como forma de hacer entretenido el pesado viaje hasta el trabajo. Desnudo almas.
Identifico una persona cualquiera al azar, y hago una radiografía de su vida y pesares. Pero sin pasión, ni penas. Sin juzgar, solo indago y arribo a esa conclusión... Y creanme, en el correr del tiempo y los ejemplos, jamás me he equivocado.
Obviamente en un subte, no están los casos más brutales, pero alcanza para llenar el espacio hasta el destino.
Ese dia, uno en particular llamo mi atención.
Y no era para menos. Casi mi Némesis.
Sin proponérselo, el hombre llamaba todas las miradas por estampa. El atuendo no era demasiado importante, pero los ángulos rectos de su cuerpo le daban un porte que difícilmente no seria notado.
Parado junto a la puerta, la mirada sin ver, y un gesto pétreo. Parecía ausente, ajeno a lo que pasaba a su alrededor. Ningún mohín que pudiera permitirme interpretar formas y pensares, ninguna señal a la vista. Nada prepotente en sus ropas y accesorios.
Ni los movimientos vaivén del carro, afectaban su equilibrio.
Primera vez en mi vida que siento la sensación de desnudez que se produce, cuando todo lo aprendido parece no servir. Ya la curiosidad, se transforma paulatinamente en desafió.
El escudo en el blazer, identifica una universidad conocida, especializada en ciencias humanísticas, y el atache, que no es un alumno, sino un profesor o directivo.
Por la forma de pararse, seguramente profesor. Un directivo, se sentiría muy incomodo estando de pie y el desprecio seria elocuente en las miradas.
Jamás esquivo un buen desafió, y es por eso que con una excusa banal me acerco entablando una breve conversación y buscando de encontrar algún indicio extra para mi “investigación”.
Una voz amable contrasta con un gesto casi desinteresado, pero, sin dobles interpretaciones, ni menosprecio alguno. Y es mas extraño aun.
Buena dicción y formas. Cambiamos pocas palabras por cortos minutos.
Un leve moviendo de cabeza a modo de despedida y luego desciende al anden con paso pausado, pero seguro.
Varios días de viajes coincidiendo en el vagón, hacen ya casi cotidianos los saludos y poco a poco, decanta en una rara forma de comunicación. De trato coloquial, sin subestimación, ni prepotencia alguna.
Con el paso del tiempo la confianza gana terreno sobre el anonimato de una manera natural, aunque jamás logre perforar la brutal coraza con la que envolvía sus aspectos de personalidad escondidos en su interior.
Profundas charlas sobre variados temas se mantenían, dia tras dia, ricas en conocimientos y análisis, pero jamás dato alguno de índole personal. Nada que pudiese orientarme sobre alegrías o penas.
Absolutamente nada.
De pronto y sin preaviso, ya no volví a verlo. Sin comentarios, ni de cambios de horarios, trabajo o de forma de movilizarse. Solo desapareció.
El gesto resulto mas extraño que descortés. No debía explicaciones, ni tendría porque darlas, pero las buenas migas que habíamos entablado y considerando modales, hubiesen justificado una mínima despedida.
Sin más datos personales que el escudo de su blazer, pensé en tratar de ubicarlo en esa Universidad, pero sucumbí finalmente a la timidez y la pasividad. Paulatinamente fui volviendo a mis viejos juegos de investigación, ya no tan divertidos, como antes de las buenas charlas.
Han pasado varios meses, y la rutina diaria ha terminado con mi curiosidad.
Es un día como cualquiera, tedioso y pleno de hastío. Por suerte el vagón menos concurrido que de costumbre.
Desde el desinteresado pasaje, una figura inquieta se destaca. Nerviosa indaga persona por persona, cara por cara. Recorre comparando datos adquiridos, como forma de ubicar algo que desconoce.
En un instante recala y fija su atención en mi, no tan agraciada, figura.
Un mujer con gestos obviamente preocupados, raudamente acorta distancias y me habla..
___ ¡Usted debe ser! ¡Necesito hablarle por favor, es urgente!
Rápidamente explica el porque de su búsqueda.
La instantánea reacción es bajar del tren y acompañar su destino.
La habitación del buen hospital, es luminosa y calida.
En el camastro la importante figura del hombre contrasta con los tubos y sondas, que pueblan su cuerpo.
Detrás de la mascara de aire que fuerza la respiración, el gesto simula a una sonrisa y acompañado de un sutil brillo en los ojos, basta para entender que me ha reconocido, además que le es grata mi presencia.
Durante un par de días, acompañé en silencio la convalecencia hasta que dejó de respirar casi con el mismo garbo con el que había nacido naturalmente.
En el mismo preciso instante de su deceso, un impacto me saca de conciencia y ya no recuerdo mas nada.
Ahora, soy yo el que abre los ojos dentro de la habitación del mismo hospital, mientras lentamente recupero la conciencia.
Junto a mí, la mujer, con rictus preocupado, comienza a relajarse y ensaya una leve sonrisa.
No da respuestas, como tampoco las dio al contactarme, o al tratar de saber cual era la razón por la cual se pidió mi presencia. El porque de la importancia de que estuviese tan cerca de ese, casi desconocido hombre, en los instantes previos a su muerte.
Solo desde su cartera, extrae un sobre y lo deja en mis manos.
Apesadumbrada, un mínimo adiós, y se marcha.

En el patio arbolado, los piares suenan de fondo, casi como una cortina musical de alguna película de Hitchcok. Mi tristeza le pone el toque de melodrama total a la escena.
Una y otra vez releo los gráficos de las hojas amarillentas. En cada oportunidad, es más grande mi sorpresa, en paralelo a lo que voy entendiendo.
Un acta con una fecha conocida, denuncia el nacimiento de gemelos.
Otra la defunción de la madre en el mismo momento del parto.
Una constatación de la entrega de ambos bebes a un orfanato, y un par más que certifican las adopciones por separado.
Reconozco los nombres de los adoptantes en una de ellas.
Un cuaderno con memorias, donde este hombre, explica entre tantas cosas de su vida, el sufrimiento y la incapacidad de ser feliz a partir de jamás poder evaluar a persona alguna y ser capaz de descubrir fehacientemente intenciones.
El no poder interpretar jamás afectos y amores.
El sentir atenciones frías, todo el tiempo y jamás estar seguro de nada, ni de nadie. Y el porque de la decisión final de terminar con la imagen, “su imagen”, a costa de su propia vida.
Y entiendo. Finalmente entiendo.
Ya no juego esos “juegos” y no volveré a hacerlo jamás.
No continuaré hurgando vidas y miserias.
No me vestiré de juez y jurado. Ya no más.
Tal ves, ya sea hora de cambiar el trabajo, el vestir y hasta un nuevo corte de cabello.
De comenzar a buscar en mi y para mi. Y de encontrar. De ser feliz, como sea.
De enterrar, por fin y definitivamente....el don.

EL UMBRAL

Parecía un día como cualquier otro. El sol comenzaba a mostrar sus primeras luces y sobre el valle destapaba los verdes quitando lentamente la manta oscura de sombras nocturnas. Abro lentamente los ojos, y de la misma manera cansina me dispongo a saltar de la cama. Minutos más, minutos menos, ¿a quién le importa?, el día completo es mío y puedo hacer lo que quiera con él. Para eso deje el desquicio de la ciudad, ser dueño y señor de mi tiempo, y no un rehén más.
Camino desnudo y sin inhibiciones hacia el baño, una ducha me sacara del letargo, aunque no creo que logre ayudar demasiado con la resaca matinal, ya hecha costumbre en mí, luego que optara por cenar día tras día, una buena botella de Vat69. Bah!!, cenar, desayunar, almorzar, etc..,
Me detengo frente al espejo, y este me devuelve una imagen patética de mi mismo, ya no soy lo que se dice un dechado de virtudes, como alguna vez me obligue a ser. Todos pusieron sus expectativas en mi, demasiada presión desde chico, demasiada mochila para llevar a cuestas. Los ojos del mundo escudriñándome todo el tiempo, tratando de hacer de mínimas dotes máximos rendimientos, perfección de lo perfectible. Obviamente terminaría explotando. Historia antigua, esos años ya quedaron perdidos en los anaqueles de Academias, Clubes y familia, ya está en el olvido. Pero una risotada estalla en el mismo instante del fugaz recuerdo y torna aun más ridícula la figura ante el reflejo de la escena.
Vuelvo a equivocarme, la ducha no logra despejar el compendio de confusas imágenes y mínimas ideas que hay en mi cabeza. También esto es ya algo normal y recurrente, estoy acostumbrado.
Desde un rincón del botiquín, la máquina de afeitar me mira casi con tristeza y desde el olvido. Pero será otro día mas sin su uso, como de costumbre estaría más cerca de atinarle a la yugular que a los incipientes bellos de mi cara. Un café negro, tal vez podría despejarme, de no ser porque es casi en su totalidad los restos del whisky sobrante de la pasada noche, me invade una súbita ira, ¿cómo logro escaparse? Seguramente fue ayudado por los duendes y demonios que toman por asalto mi casa por las noches y luego del primer par de vasos ingeridos cuando tomo la máquina para disponerme a escribir. Ja!, escribir...., ¿escribir qué?, en años apenas si puedo balbucear ruidos guturales semejantes a palabras y alguna que otra onomatopeya, como forma de hacerle creer a mi cabeza que todavía estamos vivos y no somos un fantasma en pena en espera de la anhelada ascensión a Las Pléyades. Ja!!..., escribir!!!. Ya es solo una excusa para llenar vaso tras vaso. Un par de tragos previos lograran que la inspiración me use y abuse, convirtiéndome en una aceitada maquinaria literaria, capaz de crear la novela perfecta, el cuento infinito, o una idea revolucionaria después de la cual nada volverá a ser igual para el mundo y zonas de influencias planetarias. Y como es lógico, luego del primero, bailo vals toda la noche con un ser mezcla de azul y púrpura, mutación entre avestruz, canguro y oso hormiguero, pero..., joder que baila bien el engendro y es mejor compañía que yo mismo. Hurgo entre los restos que habitan desde hace ya tiempo algo que alguna vez fue parecido a una mesa, y solo encuentro un deforme mendrugo de algo, que, a juzgar por el sabor, deduzco que el color verde no se debe a aditivo, ni colorante alguno, pero, a esta altura sabe a diablos y ebulliciona en mi interior luego de amalgamarse con lo que por cierto, tampoco tiene un sabor demasiado que digamos parecido a café. La resolana invade la cabaña sin permisos, ni presentación previa, y desnuda aun más la dejadez. Es irónico ver en lo que este dechado de pasadas virtudes se ha convertido, aunque tiene su parte buena, ni pizca de stress ha quedado de aquellos tiempos. Tampoco de limpieza, para ser sinceros. A lo lejos comienzo a escuchar los aullidos lastimeros de dos perros flacos que acompañan mi abandono, vaya a saber porque puta razón. He tratado inútilmente de razonar con ellos y explicarles que su fidelidad podría ser mejor atendida en otras huestes, pero es en vano. Solo me miran con ojos de ternura, más preocupados por mi interés que por evitar ser devorados por más pulgas que pelambrera. No hago demasiado caso a sus llantos, supongo y como es normal, será la ya habitual visita del cartero con las consabidas quejas de mi editor literario, preocupado por el constante vaciamiento de sus arcas a partir de mis nocturnas orgías de alcohol y engendros, y la no producción de escritos comercializables. Oteo a través de la ventana, pero nada distingo. ¿Qué será lo que hace que esas dos bolsas de piel y huesos aúllen de esa manera? Algún día de estos tendré que ponerme firme con ellos y hacerles entender que en este mundo ya nadie llora. Ahora te psicoanalizas y canalizas los lamentos en After Office, o como se escriba. Es nada lógico que no sean dos exponentes tipo, de la masificación propuesta por la sociedad de consumo, como Dios y el sagrado Establishment manda, que coño!! Acabo de caer en cuentas que no siento cansancio, ni malestar alguno. Por fin, yo sabía que eso de la vida sana era un verso y que hectolitros de buen alcohol, y mendrugos untados en moho, tarde o temprano me convertirían en un ser indestructible. Si mi pasado no logro hacerlo, nada de mi presente lo hará, definitivamente. No tengo ganas de recordar, es casi como volver a vivir todo nuevamente. Los malos recuerdos siguen lastimando y los buenos, aun mas. Pero, ¿cómo evitar recordar?, siempre vuelven a mí y sin llamarlos. Una y otra vez, reiterativos y sádicos, y lamentablemente no tengo botón de STOP, ni cables que desconectar. Debí hacerle caso a mi medico y la propuesta de un by pass. Lo hubiese condicionado a un interruptor para poder apagarlo a voluntad y cuando las sombras del pasado invaden, zazz!!!, apago y a otra cosa. En el momento, me causo mucha gracia, yo, justamente yo un implante. Un, desde chico, brillante deportista de cuanta competencia exigiese habilidad y rendimiento. Mi madre lucia orgullosa aparadores enteros con copas y trofeos, medallas y alguna que otra radiografía de huesos rotos en la justa. Eran más suyos que míos, por cierto. Al igual que títulos, diplomas y licenciaturas varias, inútiles de usos y que solo sirvieron para tapar los incipientes agujeros en las paredes de la casona natal, descuidada de arreglos y venida a menos. De tantas cosas que he hecho, no hice nada. De tantos logros y títulos, ni puedo encontrarle uno a la obra postergada que reclama el editor. Fui el orgullo, pero de cariños no me acuerdo.
Ah, sí..., recuerdo uno fiel, la perra familiar. A ella jamás le importo demasiado si llegaba a ser alguien “importante”, como marcaba mi destino. Solo le importaba verme llegar y escapar hacia mi cama esperando que me recostara para meterse a los pies y solo salir luego de levantarme. Murió ya de muy vieja, pobrecita, pero espero hasta el día de mi fuga. Hasta en eso fue justa y fiel. No permitió siquiera que me rozara la tristeza de verla muerta.
Ojalá hubiese habido en mi vida, más que sea, una mujer así. No tuve esa suerte. Mujeres, muchas, amores, ni sé lo que es eso. No!!, no debo ser desagradecido, me han amado y hasta creo que mucho, pero justamente a las que no supe amar. Siempre estuve un poco perdido en lo que al amor respecta. Parodiando a Groucho Marx, “jamás podría amar a quien se enamorara de un tipo como yo”, y luego de quien quise solo recuerdo dolor, y ya lo dije, de lo bueno y de lo malo, en el recuerdo todo duele. Aun trato de entender si valió la pena. Supongo que sí, desde el vamos parece más sano que por lo menos hallan pasado cosas a la nada, el vació de sentires. Pero sigo sin entender demasiado los mecanismos y seguramente a eso se debe haber pasado toda mi vida experimentando, buscando perfecciones en relaciones que por simple lógica y por humanidad, no pueden serlo. Y allá iba con mis equivocaciones. Traté de ser admirado como forma de ser querido, y lograba ser admirado y querido, pero amado es otra cosa. Me puse trajes y encontraba vestidos. Trepé escalas sociales y solo encontraba pesos muertos. Apelé al romanticismo y solo vieron debilidades en el acto. Y esos dos malditos, siguen aullando.... Alguna vez leí que para el amor en la vida, la verdadera inteligencia consistía en hacerse el tonto, viviendo en un mar de tonteras. Copio y se me hace carne. Nada más exacto, nada más inocentemente mejor descripto, pero si hay algo en mi vida, en lo que jamás fui bueno, es en fingir. Y me volví un solitario a fuerza de honestidades brutales. Un rebelde de la rebeldía, paladín de la justicia y la verdad, en un mundo donde las verdades suelen ser más evitadas que las realidades mismas. Y, heme aquí, tratando de encontrar la inspiración pérdida en la sabiduría no adquirida, de escribir historias que nada van a modificar.
Qué manía!!!, ¿por qué sigo creyendo que nací para cambiar las cosas?, ¿por qué creo poder mejorar lo que está mal, y es mejor que así sea? Es mejor que todo así se quede. Debe de tener un porque, o no, en definitiva este proto humano, despeinado y olvidado para el mundo, no tiene la imagen para dar a conocer las soluciones. Es mucha la sorpresa el ver que ya ha anochecido, y también que terminé la segunda botella del día. No siento efectos, y ya comienzo a preocuparme. Lo único que me falta es quedarme también sin poder disfrutar de la compañía de mi engendro azul violáceo.
Y ese par que insiste con sus lloriqueos, ya es hora que les dé una constitudinaria reprimenda. Me acerco a la puerta y avanzan dentro de la casa sin notar mi presencia. Los muy famélicos, ya ni me ven de la hambruna. Están muy equivocados si piensan que encontraran mejor suerte en lo que en épocas mejores, se asemejaba a un dormitorio. Se los permito. Por suerte mermaron los aullidos convirtiéndose en apenas quejidos lastimeros. Han de haberse dado por vencidos. La curiosidad de la mano de una profunda lástima me obliga a acercarme al portal, y desde allí descubro una escena que, más que inquietarme, es tranquilizadora y entiendo por fin.
Echados a los pies del camastro rodean mi cuerpo inerte, y es una buena imagen. Qué más quiere uno en la vida, que esta se te escape estando rodeado de la más sincera de las fidelidades. Y caigo en cuentas de que es bueno. Ya no será necesario apurar entrega de escrito, ni emitir ruido alguno.
¿Dónde diantre deje la botella?, ya es hora del baile y está por llegar el invitado.

LOS JUEGOS DE LAURA

Juguemos a ser reyes...., me decía Laurita, con esa sonrisa llena de dientes y gomitas, para controlar una pequeña imperfección que tenía en el nacimiento de su lengua, o algo por el estilo. 
Y les cuento que era la única cosa “imperfecta” en ella...., porque el resto, si no era lo que se llama perfecto..., lo disimulaba muy bien. 
Menos mal, para mí por supuesto....., que aun éramos niños, porque luego de la pubertad...., nadie en su sano juicio hubiese podido evitar sucumbir a tal dechado de virtudes femeninas.
 ____dale ..., juguemos¡¡, vivimos en el castillo de la tía Chela y vos sos un caballero cruzado, avezado en justas de lanzas y espadas. 
Yo soy la princesa aburrida, caprichosa y consentida, que vive en una “nube de pedos” ....y chau!! 
Al diablo toda la fantasía que creaba en mi cabecita mientras la miraba embobado acomodarse el vestido y flotar con una gracia digna de algo mas divino. que humano. 

Tenía esa mezcla única de hada mágica nívea y volátil..., con marimacho brutal...., capaz de ahuyentar al más osado de los ogros malos. 
Pero, cualquier acto vulgar...., podría en ella quedar como una maravillosa excentricidad y acto siguiente....., en derredor estallarían las risas, y la consecuencia sería siempre aprobación generalizada. 
Todo en ella era único y perdonado. 

De más esta aceptar que estaba enamorado hasta el caracú...., si es que en el caracú están las hormonas, que producen las cataratas de testosterona que me dejaban ahogado y patitieso...., ante ella y su fantástica locura. 
Inocente y maquiavélica...., el ángel y el diablo, en su punto justo, y yo...., una maza gelatinosa en sus manos. 

Crecimos….., y por suerte para mí....,un día se fue y ya no volví a verla. 
Su familia se mudo...., esperaba que al Polo Norte...., porque preferí no saber más de ella a cuentas de que podría haber llegado a declarar la guerra...., a quien y donde sea...., solo por enterarme que osaron mirarla sin la necesaria y prudente, pureza. 
Y vale entender que en verdad hubiese sido un adversario peligroso..., debido a mis ya vastos conocimientos en el uso de lanzas y espadas para esos tiempos. 

Al irse...., nació en mi una cualidad única...., extraña...., algo parecido a un estado crónico de melancolía y el alivio de no tener que sufrir viéndola crecer,....y desarrollarse. 
Pero también fue mi karma....., nadie era ni..., cercanamente comparable a ella y su natural impronta. 
Su fantasma...., ahuyentaba a cuanta mujer intentara acercarse..., con más intenciones que pedirme la hora. 
Sin querer, me convertí por ello, en la figurita difícil. El trofeo para colgar de la pared de cuanta dama con...., o sin compañía, habitaba cerca. 
Vaya a saber por qué extraño conjuro..., las mujeres hacen blanco en justamente el hombre que no ocupa su atención en ellas. 
Será que están tan acostumbradas a los halagos fáciles de los babosos mediocres...., que su ego las molesta cuando no tienen los efluvios de un exponente de la rama masculina de la especie. 

Que sé yo.....¡¡ y a esta altura no voy a comenzar a hacerme el erudito en materias femeninas. 
A duras penas me entiendo a mí mismo y las causas de porque nada puedo hacer por olvidarla. 
Siempre está presente, aun sin acordarme de su pasada existencia en mi vida. 
Casi como un icono malévolo, vanidoso y vengativo...., negando la posibilidad de existencia...., sin mi idolatría a su entera disposición. 

Los años pasaron en una infructuosa búsqueda y escape. Tratando de encontrar algo...., algo que en realidad no quería. 
Constante desafió y cobardía...., de la peor clase. 
Un juego perverso y masoquista, donde solo un insano como yo...., podría mantener la cordura. 

Un Abril perlado, de monocromas similares a los tonos adquiridos por mi cabello al pasar de los tiempos..., me cuentan que su madre está de regreso en el barrio, luego del fallecimiento de su esposo. 

Tuve que ir a verla..., tenía que saber..., necesitaba la confirmación de su paradero y felicidad plena..., como forma de por fin poder librarme de esta ancla que llevo a cuestas desde hace tanto tiempo. Imaginaba su presente bondadoso y agraciado de suertes. 
Caritas con sus ojos y sonrisa, a pura bulla, colgándose de sus faldas y recreando nuestros juegos. 
Y hasta hacia un terrible esfuerzo por evitar imaginarlas...., parecidas a la mía. 
Deseo que auto reprimo..., así como las ansias o transformaré en obviedad mis intenciones...., tal su estigma en el transcurso de mi vida. 

Una viejecilla desorientada y de ojos cansados..., me atiende haciendo un supremo esfuerzo por recordarme. 
Y más, por momentánea compañía que por nostalgias y recuerdos comunes, se desvive por atenderme y mantener mi atención. 
Cientos de tazas de té verde y scones con raspaduras de chocolate, me obligan a ceder a su amabilidad. 
Trato de hacer un largo rodeo para llegar a preguntar lo único que realmente me interesa...., pero la anciana de tanta ternura manifiesta, maneja sin querer..., los hilos de la conversación a su antojo. 
Como era de prever..., recurre al viejo álbum de fotos de familia y me interesa al instante verlo. 
Estarán allí las imágenes de su adolescencia y adultez seguramente...., los registros de eventos familiares, como cumpleaños, egresos y tal vez..., compromisos y casamientos. 
Hago un control supremo intentando dominar la impaciencia...., mientras permito que lleve la batuta de las muestras y relatos. .....esta soy yo a los 20, de la mano de mi fallecido esposo, ....este es mi primo Zacarías a bordo de un tractor en nuestro viejo campo,...esta es la cabaña de veraneo en Las Sierras, .........,y este es mi corazón a punto de estallar si no vamos a lo que me interesa en este instante. 

De pronto se le iluminan los cansados ojitos a vistas de una hermosa bebe dentro de una cunita llena de pequeños juguetes antiguos de maderas labradas con esmero y artesanía......, y me dice con una vocecilla tenue y entrecortada...., esta es Laurita...., mi bebe...., la única que Dios me permitió tener..., pero que de tan maravillosa no pudo esperar tener junto a él y se la llevo antes de que pudiese cumplir el segundo año de vida. 
Estaban escasos de angelitos, para esas épocas.
..............Y permanecí impávido escuchando sus relatos durante horas y horas y horas...... 

Camino a pausas y torpemente....., ya no quiero pensar, ni encontrar respuestas....., respuestas a qué??....., si ya no existen más las preguntas. 
Ya no voy a cuestionar......,solo sé que estuvo allí, conmigo....., y allí se quedara. 
Que me acompaño desde siempre y para siempre. Y que en algún lado, alguna vez voy a encontrarla. 
En este....., o en otro mundo....., en este o en otro tiempo. 


En todo caso, sería a esta altura conveniente para mí, solo creer, solo sentir,….solo soñar,…… que es este uno más,… quizás el mejor,…. y el más real de todos, .... los juegos de Laura. 
Para Laury.